De metros y clásicos

Siempre pensé que algunas heroínas de la literatura clásica se merecían un final mejor al que le depararon sus creadores. El Metro de Málaga me ha proporcionado la excusa perfecta para reescribir el de una de ellas, aunque sea en cien palabras. Y, felizmente, de verlo galardonado con el primer premio de su concurso de microrrelatos “Cien palabras en un metro”. Aquí está. Con la venia del gran Leon.

Ana en el metro

La vieron mirar el reloj a la entrada de la estación durante un buen rato, bajar las escaleras con calma, comprar un billete solo de ida. En el andén, observar fijamente la boca negra de las vías. Escribir luego una nota y guardarla en el bolsillo mientras pasaban dos trenes. Acercarse decidida al tercero que ya silbaba.

Por último, arrojarse a las puertas abiertas mientras anunciaba por teléfono a un tal Vronsky que habían terminado, que le dijese a Karenin que tampoco pensaba volver a su lado y que, por ella, podían tirarse los dos a las vías del tren.

Compartimento C, coche 293 1938 r
Compartimento C, coche 193, 1938. Edward Hopper

 


4 respuestas a “De metros y clásicos

    1. Gracias! Sí, eso de tener las palabras tan contadas a veces es un estímulo sorprendente, creo que voy a empezar a usarlo como técnica de escritura; la de horas que me podría ahorrar… 😉 Un abrazo fuerte.

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