Lo pequeño

Cuando me vaya y pase el tiempo, creo que de aquí recordaré solo lo pequeño. No el castillo ni las murallas regias, ni el esplendor de alguna iglesia ni los pórticos medievales. Recordaré más bien el gato blanco y negro de esta calle que habrá sido mía aunque sea por tan poco, las flores que crecían agrestes en cada esquina desafiando el orden mortal de los jardines, el viejecito que cada tarde se sentaba a la puerta de la villa con una manta sobre las piernas

Recordaré a la mujer con muletas bajo los soportales de la plaza, y al pinzón que cada mañana hacía una visita al peral de este jardín que también ha sido mío. Recordaré, cómo no, el peral enfermo y orgulloso, y las imágenes gastadas de las lápidas del cementerio. Y las vías del tren allá a lo lejos, y la hilera de álamos en el camino que va a Pinhal, y el color alegre de los zócalos, y una sábana tendida al lado de un níspero. Me acordaré de los visillos encendidos detrás de las ventanas como una invitación, y también de las ventanas ciegas que seguirán guardando sus propios secretos. Del moño severo de mi vecina y su delantal desafiando la modernidad, y de las mesas hexagonales de la biblioteca y del bibliotecario con su cara de libro antiguo.

No sé si alguien se acordará de mí cuando yo me vaya, pero si pudiera ser, si algo de mí quedara aunque sea un poco, ojalá se trate de algo pequeño y bello, algo imprevisto, apenas nada, como todos los detalles que conforman la vida.

20191025_223336 copia.jpg


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s